Bésame, dame de esos besos que sólo tú sabes darme: suaves, acompasados, cálidos, solemnes, enervantes…Me vuelven loca tus labios, turgentes y a la vez blandos y manipulables. Quiero tocarlos con las yemas de mis dedos como si marcasen el camino hacia donde después irán los míos.
Bésame, deseo tu boca. Deseo cada centímetro de tu piel, cada célula de tu cuerpo. Me encanta, me atrae…
Tu calor me llama, me incita. Tus tiernas y cariñosas caricias me acercan a ti. Lo sabes, sabes que puedes conmigo. Sabes que te deseo cada minuto, cada segundo, a cada paso, con cada beso…
Deseo, pasión… ¿sensaciones o sentimientos? Aún no lo sé, pero avivan esta llama que permanece en mi interior acrecentándose por momentos. Me ayudan a aceptarte, a confiar en ti y a quererte, y a demostrarte que lo hago. Me animan a darme cuenta de ello y a tener el valor para así decirte: “Te quiero, te quiero, te quiero”.
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