25 de febrero de 2011

Mi amada existencia

Te miro, absorta ante tu presencia,
tu virilidad emergente,
tu porte recio, varonil...
¡Mi amada existencia!
Tan perfecto y ansiado,
anhelado,
que cuesta pensar que no es ilusión tu pura esencia.
Quisiera anclarte aquí: perenne, a mi lado,
bello...deseado...
alejados de la apariencia.

15 de febrero de 2011

En la escalera

Un día cualquiera, llegas y llamas a la puerta. Yo, sorprendida, corro a abrirte. Estoy preparándome aún para salir. Mi casa está sola.
Te veo: apuesto, guapísimo. Me miras: ropa interior y tacones. Te enciendes, me besas. Te huelo...me derrito. Mi cuerpo empieza a responder a tu entrada. Me besas suavemente primero...agresivamente después. Me agarras el trasero y lo oprimes. Te noto duro en mi entrepierna. Me bajas el sujetador y me lames los senos. Gimo. Te excitas aún más...
Quieres sentir mi lengua, mi boca caliente en tu falo...y me conduces hacia él. Te noto crecer; noto como se llena y convulsiona. Respiras fuerte.
Me levantas y me pones de rodillas sobre la escalera. Me bajas la ropa interior y entonces me descubres espléndida y húmeda. Deseas abrirme, y eso haces. Te posas en mi sexo y, poco a poco, te adentras en él. El ritmo con que me penetras comienza a agitarse cada vez más...ya no puedo soportarlo. Me introduces los dedos en la boca para impedirme gritar, porque ya había empezado a hacerlo. Me llegas al fondo, golpeando mi tope, mientras me agarras las tetas ensalzando con tus dedos mis ya erectos pezones.
Me hablas...sucio e indecente. Sudamos... Te pido: quiero que me llenes. Ya te noto cerca... Arremetes aún con más fuerza y rapidez. Lo deseo, siento que voy a explotar, siento tus contracciones dentro de mí, queriendo estallar conmigo...y, de pronto: golpe seco, profundo, hondo, quieto...Te derramas dentro de mí, con sacudidas discontinuas y cada vez más suaves.
Te apoyas en mí, despacio, descansas con ella aún dentro. Noto tu respiración en mis oídos, el tacto cálido y viril de tu piel. Me besas suavemente el cuello, los hombros, la espalda...mientras dejo de palpitar sobre tu miembro y se me secan las incipientes lágrimas.
- "Bueno, qué, ¿salimos?"