Pálpitos internos se reflejan en su húmedo fervor, ofreciendo una calurosa bienvenida a su fornido invitado. Pálpitos que acogen fuertemente al recio tronco que con destreza le somete a un placer poderoso.
Anonadada siente cómo se hunde su vértice vigoroso...para dar paso al resto de su largura, internándose hasta la misma base...golpeando sus entrañas en un vaivén impetuoso. Una vez acoplada vibran sus cuerpos rítmicamente, y ella, envuelta en un frenesí, se deja alienar por un supremo deleite.
Una y otra vez sus puertas le reciben en un compás plácido y repetitivo: dilatación, lubricación, contracción, relajación; dilatación, contracción, contracción, contracción... De forma involuntaria, o quizás consciente, comienza a estremecerse en extremo, alcanzando el delirio salvajemente.
Y ya no húmeda sino mojada transmite a su inquilino sus rápidos y violentos espasmos...otorgándole un último aliento para, entre sonoros gemidos, calmar su fogosidad y exprimir su contenido.
Ambos extasiados concluyen así, derrotados, tras un final aguerrido.
Yo creía que las sensasiones no se podían explicar tan bien. Me encanta. Escribe más. Puff es mucha tela... LOLA = DIOS.
ResponderEliminarSIEMPRE (L) ^^
Jajajaja! Muchas gracias! Intentaré ser más regular en las publicaciones, aunque últimamente ando bastante atareada xD Un besito, guapo :)
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