Suaves sábanas de seda
se cernían sobre el lecho,
sobre nosotros, posesos
de satisfacción plena;
del sugerente solaz
que entre suspiros me otorgas.
Seducida, en suspense,
me arrastro hacia el abismo...
Perdiendo sin preaviso
mi calidad de consciente.
Y con tus formas sinuosas
de seducción fatal
y con tu sabroso cuerpo,
me enseñabas sin saber
a soportar el placer
de morir entre tus besos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario